Bienvenido al sitio web de Álvaro González Vicario. Aquí encontrarás los enlaces a mis otras webs y un formulario de contacto. Y lo cierto es que no hay nada más.
Cuando quise contratar banda ancha en casa, allá en los tiempos heroicos de principios del siglo XXI, me dirigí a Telefónica (se podría decir que solo había una compañía) y de las dos modalidades que ofrecían (módem USB o router) elegí el router. En unos pocos días me llegó un aviso de que mi módem USB estaba a punto de llegar y Telefónica prefirió perder un nuevo cliente antes que solucionar el problema.
No mucho después una mudanza me obligó a buscar proveedor y recurrí esta vez a Wanadoo movido por una propuesta francamente buena para la época: instalación de ADSL en solo 30 días y conexión gratuita por módem hasta la activación del servicio. Después de dos semanas tuve que contratar una tarifa plana de módem a un tercero para volver a tener Internet y acabé cancelando el alta cuando un mes después no tenía la menor noticia de ellos.
Pasaron el tiempo y los domicilios y se fueron acumulando las pequeñas estafas, desde las pretensiones de Ya.com de continuar cobrándome una tarifa plana de módem que había dado de baja y dejado de usar (¿dónde están vuestros abogados? ¿no me ibais a llevar a juicio?) hasta la larga lista de agravios de Retecal y después Ono, donde mi favorita es la anulación unilateral en mitad de su vigencia de un bono de TV de 12 meses pagado por adelantado para activar automáticamente el mismo bono cobrado desde cero.
Ahora estamos en 2015 e incluso en un país como España se empieza a vislumbrar que a lo mejor eso de Internet no es tan malo, igual que al final aquéllo de la máquina de vapor o la luz eléctrica no estuvo tan mal. Algo habrán cambiado las cosas cuando incluso estamos a 24 horas de que Netflix emita en España, ¿verdad?
Total que llamamos a Movistar para informarnos sobre nuestra sencilla petición: queremos ver un determinado canal de TV. De hecho anuncian en su web exactamente lo que necesitamos: TV en alta definición con el canal que queremos por 20€ IVA incluido. Y la primera en la frente: en realidad cuesta unos 77€ porque es obligatorio contratar además internet, fijo y móvil.
Segunda opción: en Orange nos ofrecen ADSL*, fijo y TV en HD con el canal que queremos por 47,05€. Llamamos por segunda vez y un segundo operador nos confirma hasta la última coma. "¿Nos lo puedes dar por escrito?". "¡Desde luego! Pero no ahora. No nos dejan enviar documentación hasta que se formaliza el alta". Bueno, qué demonios, ¿qué puede salir mal? Y apenas facilitamos el número de cuenta llega un email donde el precio sube 4€ sobre lo acordado. En Orange nadie sabe nada, nadie resuelve nada. Y, sorpresa, resulta que tampoco emiten el canal que queremos Eso sí, nos dan una solución: nos podemos dar de baja ya mismo, pagarles a ellos 192€ por las molestias y todos tan amigos. Sorprendentemente optamos por cancelar el alta y prepararnos para devolver cualquier recibo de Orange; en casa somos así de excéntricos.
Tercera opción: contactamos con Movistar por chat y nos confiesan avergonzados que la oferta de la página web no es mentira. ¡Sí, la queremos! Y en esas estamos mientras tecleo estas líneas: esperando a que nos llame el instalador mientras guardamos en una carpetita todas las conversaciones con el operador de Movistar y confiando en que nos se nos junten dos denuncias simultáneas en la OMIC y la Secretaría de Telecomunicaciones.
(*) No, no es una errata.
He agregado al sitio un bonito menú —aunque como solo tiene un elemento no queda excesivamente lucido— y he reorganizado un poco la página de inicio. Si algún día me da por agregar contenido, ya tengo dónde.
El sitio sigue sin tener contenido pero, señores, ya tiene diseño ;-)
Sin pompa ni boato, en medio del caos de la liberalización de los dominios punto es, nace el sitio web de Álvaro G. Vicario.
Quiero aprovechar la ocasión para saludar a Interdominios, que me cobró el nombre de dominio sin habérmelo registrado. Que disfrutéis mis 20,88 € con salud, mamonazos.
El formulario de contacto, como su nombre indica, es un libro o escrito en que se contienen fórmulas que se han de observar para la petición, expedición o ejecución de algo (RAE). ¡Úsalo sin miedo!
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Viernes, 11 de septiembre de 2026 (16:20:38 +0200)
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